Artículo extraído de la revista PEGASUS Año 2 N° 4 – Junio – Agosto 1997

CATÁLOGOS Y LIBROS                                           

Bibliografía esencial para el principiante

Por Damián Salgado

Tema esencial, si lo hay, es el de la bibliografía necesaria para adentrarse en las series de numismática arqueológica. Dado que el coleccionismo de monedas antiguas conlleva más complejidades que el de monedas modernas o contemporáneas, munirse   de las herramientas apropiadas resulta esencial.

Todo coleccionista de monedas romanas menor de 50 o más años (me incluyo), recuerda con cariño la obra de David Sear,   Roman Coins & Their Values . Publicada por la Editorial Numismática Seaby, de Londres, este librito es, y sin duda seguirá siendo por muchos años, el Best Séller de todos los libros sobre monedas antiguas. A pesar de su diminuto tamaño, la cantidad de información que suministra al principiante conforma el basamento fundamental de todo lo que más tarde profundizará. Este pequeño catálogo lista monedas romanas desde el As Grave   hasta la caída del Imperio Romano de Occidente y, aunque parezca mentira, está tan bien preparado que, si no nos fijamos en variedades, cecas, etc. (todo ello de escaso interés para un principiante) muchas de las monedas que llegan a nuestras manos las encontramos allí! Una pieza bibliográfica así, a pesar de sus limitaciones, sigue inspirando respeto; todos los coleccionistas jóvenes tenemos una deuda con este librito, y la increíble practicidad (típicamente británica) del sistema de catalogación es una bendición para el principiante. El libro de Sear, siempre atento al coleccionista de clase media, de recursos limitados, ha sido un hito en la popularización de la numismática arqueológica.

Para aquellos en una etapa un poco más avanzada, o que simplemente no pueden leer en ingles, la obra de Juan Cayón, Compendio de las Monedas del Imperio Romano , no es una mala opción. Cayón es un autor que merece nuestro aprecio y respeto por haber contribuido, a su vez, a la popularización de este coleccionismo en el mundo de habla hispana. Pero también merece nuestro aplauso porque es un estudioso que se ha superado a sí mismo. Como toda obra para principiantes, el Compendio no tiene mucho trabajo de investigación ni creación, pero es una herramienta útil y está mejor provisto de fotografías que el libro de Sear. Decimos que Cayón se ha superado a sí mismo porque, evaluando sus primeros catálogos (generalmente de monedas españolas con sistemas de clasificación engorrosos, llenos de errores y con fotos indescifrables) ha logrado llegar a un producto final (los dos últimos de Compendio ) que constituyen una obra excelente y relativamente completa. En este sentido, existe una gran diferencia entre los dos primeros tomos (que cubren el Alto Imperio, de Pompeyo a Juliano de Panonia), con algunos errores de clasificación serios y evidentes, fotos escasas y malas y reseñas biográficas literalmente copiadas de Sear (a quien ni siquiera mencionó en la Bibliografía), y los dos últimos (que cubren el Bajo Imperio), donde incluye datos útiles como el peso aproximado de las monedas y una excelente tabla de datación por marcas de ceca, incluida “de puño y letra” en forma algo desprolija pero esencialmente clara y útil, a más de una explicación minuciosa y buena de las leyendas y tipos de anverso y reverso.

En resumen, loa cuatro tomos de Compendio , si bien carecen de la relación tamaño-eficacia del pequeño libro de Sear, componen una obra más completa y, olvidándonos de los precios que Cayón estima para las monedas (que no tienen relación entre sí y son francamente delirantes) constituyen una excelente introducción a este coleccionismo. Los dos primeros tomos, agotados durante casi 10 años (yo mismo debí adquirirlos hace 3 años, bastante caros), han sido reeditados (con la consiguiente reducción substancial de precio) el año pasado y, según el autor, revisados, lo cual es otro punto a su favor. Estas dos obras hasta aquí mencionadas pueden obtenerse en el mercado local a precio razonable.

En cuanto a monedas griegas, provinciales romanas y bizantinas, existen igualmente obras de David Sear. Las dos primeras son muy incompletas (sobre todo el volumen de provinciales), pero como todos los libros de este autor, introducciones sumamente útiles. El catálogo de monedas bizantinas, en cambio, y a pesar de su reducido tamaño, es sorprendentemente comprensivo, y sin duda su mejor libro, teniendo en cuenta la complejidad del tema.

Otros autores útiles para los principiantes son los norteamericanos David Van Meter y Zander Klawans. Van Meter tiene un pequeño catálogo resumido, basado en el concepto de Sear, pero muy inferior orgánica y didácticamente. Klawans tiene una pequeña obra introductoria “Reading and Dating Roman Imperial Coins” , que si bien no está mal, es totalmente prescindible teniendo el libro de Sear, ya que su contenido total es aproximadamente el 50% de la introducción de RCV. Estos factores sin duda contribuyeron a la extinción de ambas obras, aunque aún pueden verse, usados, en venta aquí o allá. De más esta decir que, no habiendo otra cosa, pueden ser muy útiles: son buenos libros.

La gente mayor recuerda con el mismo cariño que nosotros sentimos por RCV una vieja obrita italiana de principios de siglo, el Manuale Hoepli . El Manuale es una obrita divertida, completamente introductoria (no es catálogo), parecida a la de Klawans, aunque bastante más extensa, y que parece haber sido importada en ciertas cantidades en la década de 1910. No es raro verlo en venta en las librerías de usado, pero su valor es más testimonial que científico. La casa Hoepli era una editorial del Milán que producía libros didácticos, desde códigos de leyes hasta guías turísticas y catálogos de monedas. Existen Manuali de monedas romanas, de monedas griegas, etc.

En cuanto a monedas bizantinas, una excelente introducción, relativamente moderna, la constituye el Prontuario de la Moneda Bizantina , de A.M. de Guadan de Lascaris (no deja de sorprender que el autor tenga el apellido de una familia imperial bizantina!), de gran calidad técnica y bastante útil. Lo editó Vico y Segarra en 1984. La misma casa editorial publicó, hace pocos años, otra obra introductoria sobre monedas medievales, cuyo autor es coleccionista ítalo-argentino Golfari, fallecido recientemente. Tampoco éste es un catálogo, pero el principiante puede ciertamente utilizarlo para clasificar alguna que otra moneda. La calidad fotográfica es sencillamente impactante (las fotos son ampliaciones), y, dada la escasez de material sobre el tema, sin duda se convertirá en un clásico. Su precio es increíblemente bajo teniendo en cuenta su calidad gráfica, y constituye una deliciosa y amena lectura.

 

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